Ayer fue el día grande de la Fiesta Mayor y por ende el último. No soy muy aficionada a las ferias, pero me comí mi algodón de azúcar reglamentario, que es lo que toca en estos casos. Lo mejor de todo es que conseguí por fin mi peluche de la ardilla de la edad de hielo. Los fuegos artificiales no fueron demasiado espectaculares, pero no importa porque a mí siempre me encantan estas cosas.
jueves, 30 de agosto de 2007
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