martes, 18 de septiembre de 2007

UNA LEYENDA DEL ROMANTICISMO ESPAÑOL


Con lo que a mí me gusta ser diferente, tengo que confesar que esta vez no soy nada original.
A todo freky que se precie le suele gustar Victoria Francés, igual que Luis Royo, El manga, los Vampiros, los juegos de rol, Star Wars, Lord of he rings...
Así que sí.
Me temo que no soy nada origninal.
Creía que sí. Pero no.
Un buen día hace años descubrí en un periódico de una sala de espera, un artículo que hablaba de esta joven dibujante, y enseguida supe que era mi estilo. Me apunté el nombre.
Después sólo hizo falta pasarse por cualquiera de mis tiendas preferidas de la calle Luna de Madrid, o simplemente por Arte 9 para encontrarlo sin dificultad.
Para mi sorpresa vi que en la caseta de arte 9 de la última edición de la feria del libro de Madrid, había otras mil petardas como yo, (bueno, como yo no, encima adolescentes), todas histéricas con los libros de ilustraciones; 'lo quiero lo quierooooo!!!!'.
Que desilusión. No he descubierto América, me temo. Al final uno descubre que lo más supuestamente alternativo resulta lo más comercial.
Pero de todas formas es una estética que me gusta; gótica, romántica, siniestra... vestidos de época, violines, lápidas, vampiros, estatuas....
además dos de sus libros están ambientados en Venecia y Verona que ya me conquistaron el verano que las visité.
Pues eso, nada nuevo. Simplemente parece que Victoria Francés hubiera plasmado en el papel lo que ya vivía en el imaginario de los que adoramos las leyendas de Becquer como la del rayo de luna, mi preferida:
"En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una cosa blanca, que flotó un momento y desapareció en la oscuridad. La orla del traje de una mujer, de una mujer que había cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo instante en que el loco soñador de quimeras o imposibles penetraba en los jardines.
-¡Una mujer desconocida!... ¡En este sitio!..., ¡A estas horas! Esa, esa es la mujer que yo busco -exclamó Manrique; y se lanzó en su seguimiento, rápido como una saeta."
... Al final uno cree haber entrevisto a la persona perfecta, la busca anhelantemente a través de cementerios nocturnos, pero siempre se le escapa entre las manos como el humo, sin llegar nunca alcanzarla, para descubrir finalmente que resulta que sólo está persiguiendo un sueño, una quimera, un rayo de luna. Eso nos pasa por ser románticos.

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